domingo, 13 de julio de 2014

Solo quedan 7.000 titíes en el Caribe.


La emergencia que arrasó con dos hectáreas en la reserva natural del tití cabeciblanco, entre Los Rosales y El Ceibal, en los límites entre Atlántico y Bolívar, despertó las alarmas de la Fundación Proyecto Tití por la preservación de esta especie en peligro de extinción, de la que solo quedan 7 mil individuos.

Rosamira Guillén, directora de la Fundación Proyecto Tití, que tiene como misión la conservación del Tití Cabeciblanco y de su hábitat natural, afirma que esta especie solo habita en los bosques tropicales del Caribe colombiano, entre el Atlántico y el Urabá antioqueño; no se encuentra en estado silvestre en ninguna otra parte de Colombia ni del mundo.
“Este pequeño primate, del tamaño de una ardilla, está en peligro crítico como consecuencia de la extensiva deforestación de su hábitat natural, para actividades de ganadería, agricultura, minería y expansión urbana, entre otros”, agrega.
Se estima que queda menos del 2% de la cobertura original de bosque. En las décadas de los sesenta y setenta fueron sacados al exterior entre 25.000  y 30.000 titíes para estudios biomédicos contra el cáncer.
Luis Soto, biólogo de la Fundación Proyecto Tití señaló que con el incendio se reduce un poco el área para que los titíes consigan su alimento.
Destacó la importancia de preservar el bosque seco tropical en Los Rosales en Luruaco, El Palomar, en Piojó y El Ceibal en Santa Catalina, declarados como áreas protegidas por la CRA, en Atlántico; y Cardique, en Bolívar.  
Normalmente cada año la tití dominante de cada grupo pare dos críos. El período de gestación es de seis meses. Una vez que lo tienen lo cargan dos o tres días, y luego del acarreo de los animales se  encargan los otros miembros.
En las 3.694 hectáreas de áreas protegidas en El Ceibal, Los Rosales y El Palomar, se encuentran también especies endémicas y con rango de distribución restringido como la Guacharaca, el carpinterito, el copetón encauchado, el guitio y el tinamú de patas rojas; y plantas dentro de las categorías de amenaza de Colombia, como la ceiba colorá, que se encuentra en peligro enfrentando un alto riesgo de extinción o deterioro poblacional en estado silvestre, y casi  amenazada el Caracolí, la palma amarga y el membrillo.

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